La enseñanza activa en Ecología: mi primer intento

En 2016 tuve la oportunidad de asistir a un taller sobre enseñanza activa organizado por la “Network of Conservation Educators and Practitioners” del Centro para Biodiversidad y Conservación (CBC) del Museo Americano de Historia Natural. Debo confesar que cuando envié mi solicitud estaba un poco más emocionada por la posibilidad de conocer algo de Nueva York que por aprender de enseñanza activa. Sin embargo, al final resultó ser una experiencia académicamente enriquecedora y sobretodo, muy útil para lo que llegaría un año y medio después a mi vida profesional: mi primera experiencia como docente en una licenciatura. Había sido ayudante de asignatura en el doctorado e instructora en talleres durante el postdoc, pero nunca había asumido la responsabilidad de planear un curso completo de licenciatura. Lo aprendido sobre enseñanza activa en aquel taller me sirvió para reflexionar sobre el tipo de enseñanza que quería aplicar en mis clases y me ayudó a diseñar ese primer curso.Leer más »

Cuando la Ecología conoció la innovación tecnológica

El acto de innovar implica crear o mejorar algo ya existente, en cualquiera de los dos casos el fin último de la innovación es resolver un problema o solventar una necesidad. Desde la invención de la rueda, la bombilla incandescente, el teléfono móvil, hasta el desarrollo del Internet; la innovación tecnológica –y su impacto económico– es lo que define el rumbo de las sociedades y en gran medida da sentido al mundo tal como lo conocemos. Vivimos rodeados de tecnología y, todas estas innovaciones o invenciones se han logrado gracias a la ardua labor de investigadores que están enfocados en el desarrollo tecnológico; como tal, su trabajo es investigar para innovar.Leer más »

El lanzamiento

First_NASA_ISINGLASS_rocket_launchLa carrera académica, desde que se es estudiante (de posgrado) hasta cuando se logra una posición de docente o investigador en una institución, está saturada de actividades de variada complejidad intelectual. El investigador, o en el mejor de los casos el docente-investigador, debe mantener una alta productivad científica, preparar e impartir clases, asesorar y dirigir estudiantes, consiguir fondos para avanzar en su investigación, hacer gestión académico-administrativa y hacer -o intentar hacer- vinculación y divulgación. La importancia relativa de cada una de estas actividades varía a lo largo de la trayectoria académica pero probablemente los jóvenes investigadores que están buscando consolidarse son los más presionados por responder en cada uno de esos frentes. En medio de esa vida agitada y llena de compromisos, uno puede cuestionar, ¿para qué escribir un blog que no representa “nada” en términos de los esquemas actuales de evaluación?
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