El lanzamiento

First_NASA_ISINGLASS_rocket_launchLa carrera académica, desde que se es estudiante (de posgrado) hasta cuando se logra una posición de docente o investigador en una institución, está saturada de actividades de variada complejidad intelectual. El investigador, o en el mejor de los casos el docente-investigador, debe mantener una alta productivad científica, preparar e impartir clases, asesorar y dirigir estudiantes, consiguir fondos para avanzar en su investigación, hacer gestión académico-administrativa y hacer -o intentar hacer- vinculación y divulgación. La importancia relativa de cada una de estas actividades varía a lo largo de la trayectoria académica pero probablemente los jóvenes investigadores que están buscando consolidarse son los más presionados por responder en cada uno de esos frentes. En medio de esa vida agitada y llena de compromisos, uno puede cuestionar, ¿para qué escribir un blog que no representa “nada” en términos de los esquemas actuales de evaluación?
Bueno, una parte (pequeña) de mí piensa que puede ser una pérdida de tiempo. La otra (más grande) cree que es un ejercicio productivo, un buen hábito y que como cualquier buen hábito puede traer beneficios. La idea de escribir y mantener un blog nació de la inquietud de compartir de manera juiciosa y sistemática reflexiones sobre ese tipo de cosas que como académicos nos mantienen ocupados: desde críticas a algún método de análisis particular, hipótesis prometedoras en nuestros campos hasta las preocupaciones por cómo avanza (o no avanza) la Ciencia en nuestros países. Frecuentemente comentamos posts de Facebook o tweets en Twitter porque, en mi opinión, nos gusta compartir lo que pensamos, a veces buscamos convencer a otros de nuestra posición, y otras tantas sentimos que tal vez es la única forma de desahogar alguna frustración contra el “sistema”. Fue con la motivación de decir cosas -que pienso valen la pena y que habrá gente que querrá leerlas- que decidí materializar la idea de escribir un blog y compartirla con amigos y colegas. Es una empresa importante y estoy segura que no podría hacerlo sola, pero es que tampoco hubiera querido hacerlo sola. Tengo amigos, que además de muy buenos amigos, son excelentes colegas, personas críticas, creativas y trabajadoras. Estoy convencida que dos (o tres o cuatro) cabezas piensan mejor que una! Así que agradezco profundamente a Romeo, Ale, Miguel, Angy, Memo y Jose que dijeron sí a esta aventura. Creo fuertemente que este equipo tan variado promoverá la diversidad de enfoques y temas e incentivará la participación de los más jóvenes: estudiantes de posgrado, post-docs y jóvenes investigadores.

Por el tiempo que la idea rondaba mi cabeza, recibí “señales” de uno y otro lugar. Por un lado, intercambié opiniones con Jeremy Fox, creador del blog Dynamic Ecology. Este blog que lleva funcionando por más de cinco años y en el que tres ecólogos escriben diariamente (de lunes a viernes), es quizá el más popular entre los ecólogos, con hasta 30,000 visitas por mes*. A través de un mensaje bastante entusiasta, Jeremy me animó a desarrollar la idea aunque no tuviera compañía, afortunadamente la tuve. Por otro lado, el 31 de enero salió publicado en Science el artículo “Why science blogging still matters”. En él afirman que aunque con el auge de Twitter por parte de los académicos como herramienta de microblogging se pensaba que el blog en extenso llegaría a ser obsoleto, muchos investigadores lo continúan utilizando porque ayuda a crear colaboraciones, facilita la transmisión de información y fortalece las comunidades científicas (Brown y Woolston 2018). Si bien requiere tiempo para mantener la frecuencia de publicación, todos en ese artículo coincidieron en que la inversión vale la pena. Me convencí de que la iniciativa es valiosa y de que el nicho en Latinoamérica está lejos de ser ocupado. Hasta donde sé -luego de una búsqueda no tan exhaustiva- no existe una propuesta colaborativa enfocada en la vida académica de los ecológos de nuestra región, y menos de nosotros los jóvenes**.

Esta aventura se trata entonces de un trabajo grupal para compartir ideas, opiniones, comentarios, críticas y algún consejo de nuestra corta vida académica. Es un “Science community blog” cuyo público objetivo son otros investigadores, en contraste con el “Science communication blog” en el que la audiencia es un público general no especialista (Saunders et al. 2017). Colectivamente discutimos cómo operará el blog y establecimos los objetivos que guiarán lo que publicamos. Queremos que este blog sea un espacio para: 1) discutir el estado actual y tendencias en el desarrollo de la Ecología en Latinoamérica y señalar vacíos de investigación o líneas emergentes de generación de conocimiento, 2) reflexionar en comunidad sobre lo que significa ser ecólogo en un país latinoamericano, 3) divulgar las contribuciones de la diáspora ecóloga latina en el mundo, 4) discutir sobre la importancia de la investigación ecológica en la vida diaria de las personas y 5) dialogar sobre aspectos de la vida académica que -aún- no son ampliamente reconocidos en la comunidad como la necesidad de un balance entre vida y trabajo, la preservación de la salud física y mental o la necesidad de visibilizar la diversidad individual en la academia. ¿Es un ejercicio ambicioso pensar en Latinoamérica? Probablemente. Por eso el ejercicio empieza en México de donde son o en donde radicamos la mayoría. Por supuesto esto no implica que dejemos de lado miradas o experiencias de otros países, en especial de donde somos originarios algunos de nosotros: Argentina y Colombia o en donde se están realizando estudios de doctorado: Chile. Realmente estoy convencida que independientemente del resultado que obtengamos, el ejercicio en sí mismo será un increíble viaje de aprendizaje y desarrollo de habilidades personales y de crecimiento de nuestra comunidad académica. Los invitamos a que se suscriban, comenten y compartan cada una de las publicaciones de nuestro blog EcoLatino y sigan nuestra cuenta en Twitter @latino_eco.

EcoLatino: retos, logros y perspectivas de ecólogos latinoamericanos.


*Aunque los autores del blog reconocen que este número puede estar un poco sobreestimado.

**Jóvenes en la vida académica, por supuesto. Claramente según la UNESCO ya no somos jóvenes, sólo los menores de 30 lo son.

Brown E, Woolston C. 2018. Why science blogging still matters. Nature 55: 135-137. doi: 10.1038/d41586-018-01414-6

Saunders ME, Duffy MA, Heard SB, Kosmala M, Leather SR, McGlynn TP, Ollerton J, Parachnowitsch AL. 2017. Bringing ecology blogging into the scientic fold: measuring reach and impact of science community blogs. R. Soc. open sci. 4: 170957. http://dx.doi.org/10.1098/rsos.170957

Fuente imagen: Wikimedia.

 

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