Administrando tu tiempo o cómo “jugar” a ser profesor e investigador

“…La clave para mantener el equilibrio, es saber cuándo lo has perdido…”

(Anónimo)

Hace 15 años tomé la decisión de dedicarme a hacer investigación en ecología después de haber cursado el curso de campo “Ecología de Ecosistemas Amazónicos” de la Organization for Tropical Studies (OTS) en Perú. En aquel momento no era consciente de todas las actividades que realizaba una persona que se dedicaba a hacer investigación para ganarse la vida. Lo único que tenía claro es que quería contestar preguntas sobre ecología, escribir sobre ellas y discutirlas con los colegas. Dieciséis años después sigo pensando que la investigación es el eje de mi vida como profesional. Mi estatus actual es de profesor e investigador por retención de CONACyT. Es decir, estoy en un periodo de prueba por un año para ser contratado como profesor e investigador de tiempo completo. A pesar de estar en el año de prueba, mis responsabilidades ya son similares a las de un profesor e investigador de tiempo completo: dar clases, orientar tesis, someter proyectos de investigación, tener reuniones académicas institucionales, escribir informes, y por supuesto, publicar artículos de investigación.

Además de todas estas responsabilidades, se suman aquellas relacionadas con la vida personal como cuidar a tu hijo(a), mantener una casa, cuidar a tu mascota, dedicar tiempo a la vida en pareja. Esto implica que mantener un balance entre tu vida personal y tu trabajo sea un reto complejo. Algunos autores como Philip Preville sugieren que en lugar de tener un balance, debes integrar todas tus actividades para mantener un ritmo de trabajo constante. Por lo tanto, quiero compartirles algunas actividades que me han servido en mi corta carrera (8 meses) como profesor e investigador para integrar mi trabajo como investigador a mi vida cotidiana de manera “sana”.

1. Hacer ejercicio.

Cuando estaba terminando de escribir mi tesis doctoral descubrí que mantener una rutina de ejercicio diario tenía muchos beneficios al hacer mi trabajo de investigación. En aquel tiempo me hice de un grupo de amigos estudiantes de doctorado y post-doctorantes a los cuales les gustaba salir a correr. Al menos tres veces por semana salíamos a correr por la tarde. Era el momento para detener todo el trabajo mental, respirar y convivir. Sin embargo, para mi era el momento también para platicar con mis amigos sobre los retos que enfrentaba en una investigación y comentarles de nuevos proyectos. Muchas veces encontré las soluciones a retos de mi trabajo como investigador después de correr. De paso, me mantuve en forma y hasta conocí lugares nuevos a través de las carreras en las que participé con mis amigos. Hoy en día trato de mantener la rutina de al menos hacer ejercicio tres veces por semana. Cuando por alguna razón no se puede, uso la bicicleta para llegar al trabajo, de esa manera mantengo la rutina.

2. Integrar tu ecosistema de trabajo usando tecnología.

Muchas de las actividades como profesor e investigador están asociadas a la administración de actividades. Por ejemplo, contestar correos, firmar documentos, redactar informes, asistir a exámenes de grado, etc. Una costumbre que me ha facilitado la vida es usar la tecnología al máximo, por ejemplo, tener mis documentos en la nube para poder acceder a ellos desde cualquier dispositivo o asistir a los exámenes de grado por videoconferencia. Esto me permite liberarme de trabajo de manera rápida y por lo tanto, tener menos estrés. En lo personal recomiendo usar la suite de Google. Esta contiene un procesador de texto, hoja de cálculo, presentaciones, calendario, notas, salón de clase y correo electrónico que me permite poder compartir, crear y enviar documentos de manera rápida desde cualquier dispositivo electrónico. Además de la aplicación Google Hangouts para reuniones por videoconferencia.

3. Llevar trabajo a casa, pero no en exceso.

Relacionado con el punto anterior, el reto de tener tu “trabajo” en todos lados es no quedarte pegado a él más de la cuenta. En un principio trataba de atender todos los mensajes o alertas de trabajo en el momento, pero poco a poco estoy empezando a no hacerlo. En estas pasadas vacaciones de pascua pude bajar muchísimo la atención a los correos que llegaban, lo cual me permitió disfrutar más el tiempo con mi familia y llegar más animado a retomar el trabajo. Una buena manera para hacer esto es desactivar las notificaciones automáticas del celular. De tal manera que solo revises tus aplicaciones en horarios determinados o libres. Por supuesto, el éxito de esta actividad está en bajar los niveles de ansiedad por revisar todo lo que llega a tu dispositivo móvil, lo cual requiere de un autocontrol elevado.

4. Delegar y evitar tener el control de todo.

Cuando llegas a tener tantas responsabilidades a veces piensas que tú sólo debes hacer todo, pero no es así. Como dicen por ahí “debes saber qué batallas valen la pena pelear”. Poco a poco he aprendido que hay que delegar tareas. Sobre todo en trabajos grupales, en la medida que puedas hacer esto, tu carga de trabajo se reduce y puedes dedicarte a cosas “urgentes” o “relevantes”.

5. Libera lo más simple primero, después lo más complicado.

Una buena manera de empezar el día de trabajo es sacando lo más administrativo y sencillo primero y luego tomarte el tiempo para sacar lo complicado. A mí me sirve hacer eso primero en las mañanas. Reviso correos, alertas de nuevos artículos en mi área, redactar informes, etc., para cerca del mediodía concentrarme en trabajar en los proyectos de investigación a fondo o análisis de datos. Cuando terminó una actividad, aunque sea muy simple me siento motivado para enfrentar otra, y al final del día siento que avancé en mi trabajo.

¿Tienes otros consejos para llevar una vida balanceada o integrativa como investigador y profesor? Compártelos por favor en la sección de comentarios de esta entrada al blog.

6 comentarios en “Administrando tu tiempo o cómo “jugar” a ser profesor e investigador

  1. Muy acertados los tips, aunque disiento con el último. He leído a otros investigadores que recomiendan hacer en la primera parte de la mañana (incluso madrugada) las tareas que demandan mayor concentración, básicamente lo que tiene que ver con escritura de artículos (leer artículos, escribir uno o dos párrafos de tus manuscritos, analizar datos, etc.).
    Por mi lado, algo que trato de hacer en la noche anterior o al inicio el día, es hacer mi to-do list para ese día. Tareas como no olvidar mandar un correo importante, corregir tareas de los estudiantes, hasta trabajar en la carta de respuesta a un editor.
    Creo que lo mejor para ser más eficientes, no estresarnos y sentirnos bien con los pequeños logros del día es disminuir las distracciones: desde redes sociales hasta la plática de 5 o 20 minutos con el que se encuentre uno en el pasillo.

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  2. Yo: 1) escribo 250 palabras de un manuscrito; 2) Luego resuelvo cosas administrativas. 3) Resuelvo cosas del lab 4) Analizo datos 5) Doy muchas clases por la tarde (14h semanales). Confieso que es una rutina reciente y me ha funcionado para cumplir con la mayoría de los compromisos. Me hace falta arreglar mi horario para revisar tesis y manuscritos y leer más artículos.

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  3. Excelentes consejos. Una vez leí en un blog sobre administración del tiempo, que al igual que tu, recomendaban hacer las tareas mas sencillas primero, aquellas actividades que no tomaran mas de dos minutos en resolverse como enviar correos, realizar llamadas y hacer la lista diaria de pendientes. En lo personal me funcionó muy bien durante un tiempo, mientras no tenía estudiantes, Jejeje. Ahora la dinámica es un poco distintan porque comienzo el día con actividades que demandan mucha concentracion ya que posteriormente comienza el desfile de estudiantes, administrativos, y colegas que me distraen, pero cuando se que va a ser un dia tranquilo opto por resolver las cosas más sencillas primero. Otro par de consejos que añadiría serian 1) priorizar las actividades y 2) establecer metas diarias, semanales, mensuales y anuales de todas las actividades programadas.

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    • Gracias Moisés. En efecto hay personas muy madrugadoras que empiezan su día alrededor de las 4 o 5 am y aprovechan un par de horas para avanzar en la escritura de artículos.

      Igual, hay quienes tienen la capacidad de planear casi todo su año. Separan la asistencia a eventos, marcan fechas exactas para enviar manuscritos a las revistas, deadlines para convocatorias, en fin… un gran dosis de organización, autocontrol y capacidad de cumplimiento.

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