El rol de la escucha en la ética ambiental

Travis Wright (*) y Alejandra Tauro

Publicamos una versión en inglés de este mismo post.

Con esta entrada queremos introducir algunos puntos clave sobre la ética ambiental y queremos reflexionar sobre la importancia de las interrelaciones en el contexto del fenómeno de la homogenización del planeta. Entendemos la homogenización como un proceso contemporáneo por el cual diversos modos de vida y cosmovisiones se reemplazan sistemáticamente por hábitos y hábitats neoliberales y uniformes a nivel mundial. Por ejemplo, en diferentes ciudades y pueblos de la ecorregión Sub-Antártica de Magallanes (Chile), que representa uno de los pocos sitios prístinos de la Tierra, poco de su rica y diversa flora nativa crece en las calles. En vez de esto, el paisaje de las ciudades contiene especies de árboles y flores de Europa, Norte América y Asia [1].

Pero la homogenización no es inevitable, ésta es una consecuencia histórica de las acciones humanas en particular resultantes de un sistema acotado de valores centrado en la economía. A pesar del hecho de que no toda la humanidad es responsable por igual de la homogeneización, a medida que más y más sociedades son empujadas a formas de vida homogéneas a nivel mundial, cada vez más sociedades humanas deben abordar sus diferentes responsabilidades para comprometerse con las soluciones. La diversidad de la vida es la norma para el planeta, y aunque las tendencias hacia la destrucción de la diversidad parecen estar en aumento en todo el mundo, está a nuestro alcance detenerla. Pero para hablar sobre responsabilidades, necesitamos hablar sobre ética y valores.

Actualmente, en el Antropoceno, vivimos predominantemente bajo un sistema de valores neoliberales centrados en la economía. Desafortunadamente, el sistema de valores solo centrados en la economía carece de elementos conceptuales necesarios para una ética ambiental efectiva; desde éste no puede ser entendido el valor de diversos ecosistemas florecientes y sus comunidades humanas interactuantes. El hecho de que el sistema solo económico no valore una pluralidad de puntos de vista significa, entre otras cosas, que los pensadores homogeneizados no pueden reconocer la pluralidad de la ética ambiental ya presente en las culturas de todo el mundo. Esta ética ambiental local viva en todo el mundo ha impedido en muchas culturas el tipo de homogenización biocultural globalmente destructiva que se observa hoy en día. En consecuencia, el sistema de valores solo centrados en la economía, solo puede valorar los ecosistemas y la mayoría de los seres humanos como recursos, lo que garantiza la eliminación del respeto y la dignidad.

De acuerdo a Ricardo Rozzi, 90% de los lenguajes hablados en 2010 en la era cristiana (CE, Current Era) pueden ser extintas hacia 2100 [2]. En tanto, esta pérdida de diversidad lingüística proviene de los mismos agentes, acciones e ideologías que impulsan la perdida de la biodiversidad. A la luz de la destrucción entrelazada de las comunidades, tanto ecológicas como humanas; y sus formas de vida, la homogenización otorga una forma conceptual y una relevancia del mundo real a las deficiencias morales y la dominación del sistema de valores solo centrados en la economía.

A la luz de estos problemas y consciente de la exclusión de diversas cosmovisiones desde el discurso ético, J. Baird Callictot ofrece una contribución orientada a solucionar el empeoramiento de nuestra crisis ambiental en su libro Earth’s Insights: A Multicultural Survey of Ecological Ethics from the Mediterranean Basin to the Australian Outback [traducido al español como “Cosmovisiones de la Tierra. Un estudio multicultural de éticas ecológicas desde la ciencia del Mediterráneo hasta el desierto australiano” bajo la coordinación de Ricardo Rozzi, Plaza y Valdes eds., 2017.]. La obra de Callicot busca en las tradiciones culturales del mundo los fundamentos conceptuales y morales perdidos en el sistema de valores solo centrados en la economía y el fenómeno de homogeneización dominantes. Al incorporar las cosmovisiones de seis continentes, Callicott espera abrir la puerta a un verdadero dialogo global e inter-cultural que beneficiaría a todos por abordar las fallas a lo que él llama la cosmovisión Occidental [3]. Callicott quiere amplificar las diversas voces locales y al mismo tiempo reconocer que nuestra comunidad global se puede comunicar claramente en un lenguaje universal: el lenguaje de la ciencia [4].

J. Baird Callicot. Tomado de Wikimedia Commons

Reflexionamos sobre un concepto central y relevante para la conservación biocultural, que Callicott analiza en su obra: el dualismo. Callicott muestra el dualismo acentuado en los valores utilitarios o instrumentales de la ciencia económica y lo compara con los valores intrínsecos y holísticos de la ciencia biológica. En el contexto de la ética económica, el dualismo se refiere a la distinción tajante entre persona / no persona, que es fundamental para el concepto central de valor instrumental del modelo económico. En este dualismo, algunas entidades, a las que la teoría se refiere como recursos, tienen valor solo en la medida en que proporcionan algo para otras entidades, que se conocen como personas. Mientras tanto, inspirado en la ciencia biológica, Callicott presenta la ética Darwiniana como integradora (holista) en lugar de dualista. Para Darwin, el comportamiento ético surgió como una parte naturalista de nuestro proceso evolutivo: un proceso que re-ubica a la humanidad dentro del mundo natural. Así, el marco conceptual Darwiniano ofrece una ética de inclusión en lugar de separación.

De esta manera, Callicott asume aspectos centrales de la evolución biológica para responder al dualismo incorporado en la actual ética global dominante. Reconoce que las cosmovisiones no-Occidentales tradicionales pueden desempeñar un papel importante [al proporcionar] una multiplicidad de perspectivas críticas. En el momento de su publicación, el libro de Callicott abrió nuevos e importantes motivos para la ética ambiental al hacer un esfuerzo serio y de buena fe para reconocer respetuosamente el valioso trabajo conceptual desde una variedad de culturas [5].

A pesar de que Callicott dio un paso importante con su libro hacia una ética ambiental globalmente armoniosa, perdió el punto de hacer la ética a través de las culturas y al hacerlo conservó parte de la estructura moderna que esperaba eliminar y que indirectamente impulsa los cambios ecosistémicos que esperaba resolver. En particular, Callicott, cuando intenta imponer una estructura ética universal sobre una pluralidad de sistemas éticos, conserva una fuerza moderna y homogeneizadora en su reconstrucción de la ética posmoderna. Este error es el resultado de su versión al interpretar la “ética de la tierra” de Aldo Leopold, en la que argumenta que el yo y el ecosistema son idénticos [6]. Aunque esta postura le permite avanzar sobre el dualismo económico, también le permite concentrarse en la exclusión y el detrimento la Tierra como un todo. Debido a que el método de Callicott para superar el dualismo inherente del sistema de valores solo centrados en la economía aún carece de matices suficientes para explicar una verdadera pluralidad de voces, sugerimos una teoría alternativa que no se basa en su metafísica.

Hacia una escucha activa para incluir valores plurales

Hasta aquí has leído una exposición crítica sobre la visión ética de Callicott. Estas ideas son muy relevantes en la discusión sobre los valores (intrínseco, instrumental y relacional) dentro del campo de la conservación de la biodiversidad [7, 8, 9] y en el contexto de IPBES [10]. Complementamos estas reflexiones con la alternativa que plantea Edgar Morin para avanzar sobre las dualidades y categorizaciones rígidas. Sobre esta alternativa proponemos una posición ética basada en la “escucha”. La escucha contribuiría a la pluralidad mediante el “reconocimiento” del otro, es decir abriendo el espacio al otro como ser único y diferente.

Una alternativa, propuesta por Edgar Morin en el contexto del dualismo prevaleciente entre la naturaleza y la cultura, indica la necesidad de entenderse a sí mismo a través de la comprensión de “la combinación de continuidades y discontinuidades entre la naturaleza y la cultura” [11]. Morin advierte que los intentos de explicar a la humanidad en términos puramente naturales fracasan, ya que las concepciones puramente naturalistas de la humanidad ignoran la discontinuidad sentida entre los artefactos naturales y culturales [12]. Simultáneamente, sin embargo, los humanos son seres encarnados que viven en la realidad ecológica. Por lo tanto, Morin insiste en que debemos “reconocer [al humano] como un ser vivo mientras distinguimos [a ese humano] de otras formas de vida [. Los humanos] trascienden la alternativa ontológica naturaleza / cultura” [13]. En otras palabras, cuando nos damos cuenta de las muchas maneras en que tiene sentido pensar que los humanos son uno con sus ecosistemas, y al mismo tiempo nos damos cuenta de las buenas razones para pensar de nosotros mismos como individuos separados, nos quedamos con el hecho de que realmente no somos seres dualistas ni holísticos, sino que trascendemos ambas categorías. Esta comprensión nos permite operar como agentes diversos, únicos, dignos y como miembros de la comunidad global sin contradicción. Además, implica la importancia de la reciprocidad en las relaciones para el desarrollo moral humano. Si nuestros sistemas morales, como nosotros mismos, surgen de la interacción entre los ecosistemas y sus constituyentes, entonces la meta-ética Darwiniana implica que el valor no surge solo de los dictados de los mercados, sino de las múltiples relaciones con la vida.

Con esto en mente, sugerimos que una ética de la escucha servirá para interrumpir el discurso ético globalmente homogeneizado. Desde este punto de vista, el trabajo principal del especialista en ética occidental sería escuchar las quejas específicas de injusticia y los sistemas de valores alternativos de las personas colonizadas o marginadas y tratar de reconceptualizar el sistema occidental a la luz de estas voces. Sostenemos que esto ayudará a que el sistema occidental pase de ser un modelo injusto solo centrado en la economía a un modelo más capaz de evitar la injusticia y reconocer y corregir la injusticia cuando surja.

Referencias y notas

[1] Ricardo Rozzi, “Biocultural ethics: from biocultural homogenization to biocultural conservation,” en: Linking ecology and ethics for a changing world: values, philosophy, and action, eds. Rozzi R, Pickett STA, Palmer C, Armesto JJ, Callicott JB (Dordrecht: Springer, 2013), 9

[2] Rozzi, Ricardo. “Introduction”. In Multi-Ethnic Bird Guide of the Sub-Antarctic Forests of South America. (University of North Texas Press-Ediciones Universidad de Magallanes, Denton, Texas, and Punta Arenas, Chile, 2010.) 29.

[3] “Occidente” en este caso, describe una tradición filosófica que traza su linaje a través de Descartes, Newton, la temprana iglesia Cristiana, y Platón desde los caulas se origina el sistema de valores solo centrados en la economía.

[4] Callicott, J. Baird. Earth’s Insights: A Multicultural Survey of Ecological Ethics from the Mediterranean Basin to the Australian Outback. (Berkley: University of California Press 1994.) 12.

[5] Tucker, Mary Evelyn. Book Reviews — Earth’s Insights: A Survey of Ecological Ethics from the Mediterranean Basin to the Australian Outback by J. Baird Callicott. (Denton: Environmental Philosophy, Inc, 1995.) 321.

[6] Callicott, “Earth’s Insights: A Survey of Ecological Ethics from the Mediterranean Basin to the Australian Outback,” 206.

[7] Tallis, H., & Lubchenco, J. (2014). Working together: a call for inclusive conservation. Nature News, 515(7525), 27.

[8] Chan, K. M., Balvanera, P., Benessaiah, K., Chapman, M., Díaz, S., Gómez-Baggethun, E., … & Luck, G. W. (2016). Opinion: Why protect nature? Rethinking values and the environment. Proceedings of the National Academy of Sciences, 113(6), 1462-1465.

[9] Chan, K. M., Gould, R. K., & Pascual, U. (2018). Editorial overview: Relational values: what are they, and what’s the fuss about?.

[10] https://www.ipbes.net/diverse-values-valuation

[11] Morin, Edgar. “L’Homme et la mort”. In Beyond The Nature–Culture Dualism: The Ecology Of Earth-Homeland. (World Futures 60, no. 5-6, 2004.) 359.

[12] Whiteside, Kerry. Beyond The Nature–Culture Dualism: The Ecology Of Earth- Homeland. (World Futures 60, no. 5-6 2004.) 359.

[13] Morin, Edgar. “Le Paradigme perdu: la nature humaine” In Beyond The Nature–Culture Dualism: The Ecology Of Earth-Homeland. (World Futures 60, no. 5-6, 2004.) 359.

(*) Travis es estudiante de doctorado en filosofía en la Universidad de North Texas. Su investigación se enfoca en el rol de la emoción y el sentimiento en el desarrollo moral, especialmente en el contexto de la ética ambiental. Actualmente, Travis co-facilita talleres de filosofía ambiental con niños de cinco a 10 años. Travis, busca incorporar encuentros directos entre los estudiantes con el mundo natural como estímulo para el cuestionamiento creativo, crítico y humanitario de los estudiantes. Puedes conocer más sobre sus pensamientos en https://simplicity.game.blog/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s