Crisis ambiental: la urgencia de la reflexión epistemológica

Hoy tenemos el gusto de compartir la contribución de Gabriela Pérez-Castresana*


La crisis ambiental contemporánea es la mayor amenaza que afecta a la humanidad en toda su historia. El problema es enorme y complejo por lo que es urgente incrementar su comprensión a fin de posibilitar la emergencia de alternativas de aminoración. La problemática ambiental es una evidencia de la necesidad de un cambio en nuestros enfoques, modos de actuar y nivel de conciencia. Es tiempo de reflexión y cambio; de cuestionar con más fuerza la racionalidad de la modernidad, de criticar los modelos o fundamentos que sustentan nuestras investigaciones, reconocer nuestros obstáculos epistemológicos como científicos y lograr una visión del mundo más acorde con su funcionamiento cotidiano.

El pensamiento mecanicista de la naturaleza aún sigue predominando; también las concepciones ingenuas y simplistas en torno a la ciencia, así como la pretensión de comprender al mundo a través de la investigación disciplinar. La naturaleza se sigue concibiendo como una máquina que puede ser descompuesta en un conjunto de piezas para conocerla y conquistarla por la metodología científica, percibiéndose separada del hombre. La ciencia se sigue observando como cierta, más allá de toda duda, y la visión del mundo es dominada por una única lógica, unidimensional y reduccionista que cierra las probabilidades de aumentar el saber y los conocimientos. En gran medida nos encontramos ante un problema de dimensión epistemológica.

Si reflexionamos sobre el conocimiento que actualmente poseemos nos daríamos cuenta que este sería diferente si hubiéramos vivido en otra época. Cada orden civilizatorio o estructura histórico-social establece su propia racionalidad, es decir, un modo de pensar y conocer que le es específico. Las respuestas a las preguntas que se plantea un ser humano están condicionadas entonces por dicha racionalidad, y las distintas formas en las que ésta se manifiesta son los paradigmas, los cuales pueden concebirse como un modelo de acción para la búsqueda de conocimiento. Los paradigmas muestran la diversidad de las formas de conocer de una época y cada uno de ellos constituye un modo común fuera del cual no es posible conocer. Es por lo tanto fundamental distinguir la naturaleza relativa de todo paradigma y tener claro que a través de éste no se obtiene una descripción exacta de la realidad.

La imposibilidad de respuesta ante los desafíos sin precedentes de este mundo problematizado, manifiesta la necesidad de concebir un nuevo modo de pensar, partiendo de nuevos conceptos básicos, axiomas, etc., que posibiliten la construcción de un conocimiento más interconectado con la realidad y la vida misma. Se ha pretendido mediante el paradigma científico tradicional (empírico analítico) incluir bajo un único método a todo saber, aplicando leyes generales para las explicaciones. Sin embargo, éste se ha demostrado totalmente incapaz para explicar una estructura de alto nivel de complejidad como son los hechos humanos en los que no se presenta una simple yuxtaposición de elementos. Dicho paradigma tiene una lógica que lo hace inadecuado para comprender la complejidad de los problemas socio-ambientales, pues constituye una inteligencia parcelada y mecanicista, que fracciona los problemas, y separa lo que está unido, unidimensionalizando lo multidimensional, y haciéndolo incapaz de entender la naturaleza de los procesos más típicamente humanos mediante la técnicas o métodos emergidos en el paradigma.

Mujer y camaleón de Martín La SpinaUrge entonces ampliar la mirada de lo que se considera realidad a fin de aumentar el rango de acción sobre el que es posible generar un cambio en beneficio de la humanidad y del planeta. Se necesita propender por un paradigma que le apunte al distanciamiento de la división, de la reducción, de la unidimensionalización, e incorpore la conjunción, implicación y multidimensionalización, así como la visión transdiciplinaria como recurso indispensable, pues ésta está presente en todos los fenómenos del universo, y aunque el ser humano trata de aislar algunas variables de esa realidad que le rodea y de su propia realidad psicológica, a través de la modelación como recurso del pensamiento teórico del más alto nivel de generalización, no escapa a ella.

Los científicos tenemos una gran responsabilidad en esta misión, sin embargo el aporte será limitado si no nos detenemos a repensar y a cuestionar nuestros enfoques, métodos,  y en general el paradigma en el que está sustentado la vía por la cual obtenemos los conocimientos y su validación. Es tiempo de profundizar en aspectos epistemológicos para lograr el avance, combatiendo las conductas dogmáticas que obstaculizan el proceso de creatividad científica, y con esta, la posibilidad del surgimiento de alternativas ante los múltiples problemas ambientales.

Referencias bibliográficas:

Cazau, P. 1996. El obstáculo epistemológico. Argentina. Obtenido el 2-06-2005. Disponible en  http://www.galeon.com./pcazau/artep_obst.htm

Diesbach, N. 2005. Hacia un nuevo paradigma. Revolución del pensamiento del siglo XXI. UNAM. México. Pp. 3-57.

Kunh, T. 1971. La estructura de las revoluciones científicas. Breviarios 213 Fondo de Cultura Económica.

Leff, E. 2006. Aventuras de la epistemología ambiental: de la articulación de ciencias al diálogo de saberes. SIGLO XXI EDITORES. México. Disponible en: http://www.ceapedi.com.ar/imagenes/biblioteca/libros/299.pdf.

Nicolescu, B. 1998. La Transdiciplinariedad, Manifiesto. Ediciones Du Rocher.

Padrón, J. 2007. Tendencias epistemológicas de la investigación científica en el siglo XXI Cinta de Moebio 28: 1-28. Disponible en: http://www.moebio.uchile.cl/28/padron.html

** Imagen tomada de Martín La Spina (Argentino) http://www.martinlaspina.com.ar/


Gabriela Pérez Castresana, de nacionalidad venezolana, cursó sus estudios de licenciatura (biología) y maestría (Ecología) en la Universidad Central de Venezuela. En su país de origen formó parte del cuerpo académico de Ecología en la Universidad de Oriente durante 8 años, y del grupo de investigación de EDIMAR-Fundación La Salle. Actualmente se encuentra culminando sus estudios doctorales en Ciencias Ambientales, en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Es especialista en Ecología de Ecosistemas Acuáticos. Actualmente se encuentra trabajando en la problemática socioambiental del río Atoyac, considerando en su análisis, aspectos de la filosofía ambiental. perezcastresana@yahoo.es 

 

 

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